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General

Mejitsá (separación de hombres y mujeres)

En muchas sinagogas, hombres y mujeres rezan en la misma sala pero separados: un dato que conviene comunicar con sencillez para que cada invitado se sienta esperado.

מְחִיצָה

mejitsá · me-ji-TSÁ

En esta página
  1. ¿De dónde viene la costumbre?
  2. Según las comunidades
  3. Qué cambia para invitados de ámbitos distintos
  4. Informar a los invitados: en concreto

Mejitsá significa en hebreo «tabique» o «separación». La palabra designa la separación entre la zona de los hombres y la de las mujeres en una sinagoga ortodoxa. Adopta formas variadas: una cortina, un tabique bajo, un balcón en el piso superior o simplemente los dos lados de la sala. Otras comunidades, en cambio, mantienen asientos mixtos. Es un punto en el que los invitados a una misma fiesta pueden tener hábitos muy distintos.

¿De dónde viene la costumbre?

La fuente que se cita con más frecuencia es un pasaje del Talmud (Sucá 52a) sobre las celebraciones de Sucot en el Templo. Cita al profeta Zacarías (12:12), donde «cada familia» hace duelo «aparte, y sus mujeres aparte», y extrae un razonamiento a fortiori: si aun en un duelo se separa a hombres y mujeres, con mayor razón en una fiesta alegre. Las autoridades se apoyan en este pasaje, entre otros, para la separación en la sinagoga; su forma exacta (altura, material, ubicación) es objeto de debate entre rabinos y varía según la comunidad. Corresponde a su rabino indicarle qué se aplica en su caso.

Según las comunidades

  • Ortodoxos sefardíes, asquenazíes y mizrajíes: la separación es la regla en la sinagoga; su forma (cortina, balcón, lados de la sala) depende de la sinagoga y de la costumbre del lugar.
  • Israelíes laicos o tradicionales: muchos la conocen por las sinagogas ortodoxas a las que van en las fiestas y en las bar mitzvá; otros nunca se han encontrado con ella.
  • Comunidades liberales, reformistas o conservadoras: los asientos suelen ser mixtos; según el lugar, una parte de la sala puede reservarse para quienes prefieren la separación.
  • Según la costumbre de su comunidad: la familia puede sentarse junta durante la recepción, aunque el oficio sea separado. Lo que pide la sinagoga no dice nada sobre la fiesta posterior.

Qué cambia para invitados de ámbitos distintos

Un invitado de ámbito laico o liberal puede sorprenderse al no sentarse junto a su pareja o su familia durante el oficio; un invitado de ámbito ortodoxo puede, por su parte, sentirse incómodo en una sala mixta. Ninguno está equivocado: son costumbres. Una palabra amable con anticipación evita la incomodidad sin tomar partido.

Cultura

El papel de la invitación no es zanjar la cuestión de la mejitsá, sino informar: dónde se celebra la ceremonia, cómo están organizados los asientos y que todos son bienvenidos. Evite cualquier fórmula que sugiera un juicio sobre una u otra costumbre.

Informar a los invitados: en concreto

  • Diga simplemente si la sinagoga tiene asientos separados, por ejemplo: «Los asientos en la sinagoga están separados entre hombres y mujeres; la recepción posterior es mixta».
  • Precise dónde se reúnen las familias antes y después del oficio, para que las parejas no se pierdan.
  • Indique la vestimenta esperada (cabeza cubierta para los hombres, vestimenta recatada para todos) y, según la costumbre de la sinagoga, lo que concierne a teléfonos y fotos: consulte al rabino o al gabay.
  • Para un invitado que no conoce el lugar, una frase breve de bienvenida («no dude en preguntar, alguien lo ubicará») suele ser lo mejor.
  • Para personas con movilidad reducida o padres con niños pequeños, verifique con la sinagoga qué es posible en cuanto a ubicación.

En resumen: la mejitsá es un dato de organización de la sinagoga, no un tema de debate entre invitados. Una información clara, breve y sin juicios permite que cada uno llegue con confianza.

En la invitación

Indique en una frase neutra si los asientos en la sinagoga están separados y si la recepción es mixta. Precise dónde encontrarse. No agregue comentarios sobre el porqué: el rabino o el gabay lo harán si hace falta.

¿Y ahora?

Una invitación fiel a sus tradiciones.

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